En 1893 se abre en Chicago la World’s Columbian Exposition, una Exposición Universal que haría palidecer en éxito y tamaño a todas las anteriores y que, entre otras innovaciones, contó con el primer pabellón dedicado a la mujer; un edificio, el Woman´s building (que no Women) que acogió en su primera planta una biblioteca con libros de escritoras de XXXXXXX países, entre los cuales se encontraban XXXX libros de XXXX escritoras y traductoras españolas enviados por la sección femenina desde España.

Expos mundiales

Hoy en día la organización de las, ya llamadas, Expos sigue un procedimiento similar al de las Olimpiadas, pero en sus orígenes las Exposiciones Universales comenzaron como una copia de las exposiciones nacionales francesas, de manera que la primera gran exposición internacional, en ambición y tamaño, tuvo lugar en el Reino Unido en 1851. A pesar de ser temática, centrada en el desarrollo industrial, intentó integrar a varios países en sus exposiciones, pero quizás la más universal de todas fue la celebrada en Chicago en 1893.

Exposición Universal de Chicago de 1893

La World’s Columbian Exposition (Exposición Universal de Chicago) tuvo una doble finalidad, además su vertiente de Exposición, intentaba celebrar el 400 aniversario de la llegada de Cristobal Colón al continente americano (lo que solemos llamar el descubrimiento de América de 1492, vamos). Fue una expo que sentó las bases para las Exposiciones modernas; la primera en ofrecer pabellones nacionales a países del extranjero, y la que hizo ver a los países del mundo la oportunidad increíble que respresentan estas ferias par dar una buena imagen de un país, tanto si se trata del país organizador como de uno de los invitados; razón primordial en la actualidad para la participación y celebración de las actuales Expos.

Abrió sus puertas el 1 de mayo y, hasta el 3 de octubre, en una superficie de más de 250 hectáreas, lo que la situó como la feria más grande celebrada hasta la fecha, acogió a 19 países y más de 257 millones de visitantes.

El hecho de que hubiese pabellones de diferentes naciones, su enorme extensión, una zona de entretenimiento, y sus buenos resultados económicos, las expos anteriores no habían sido rentables, no fueron las únicas novedades salientables de esta exposición: se presentaron las primeras cremalleras, debutó la primera noria, con una capacidad para más de 2000 personas, un paseo mecánico que movía, en dos cinturones a velocidades diferentes, a unas 6000 personas, el primer lavavajillas, y todo ello alimentado e iluminado por el primer gran proyecto de electridad de corriente alterna. Pero lo que más nos interesa es que esta feria mundial tuvo el primer pabellón dedicado a exponer y ensalzar la labor de las mujeres.

Woman’s building

Diseñado por una mujer, Sophia G. Hayden, el edificio de la mujer, estaba dividido en diferentes espacios donde se exponía la labor de las mujeres en multitud de países; desde moda hasta medicina, los logros de la mujer en las artes y las ciencias estaban expuesto en este edifico diseñado, por dentro y por fuera, por mujeres.

Se formó un comite organizador en Chicago que delegó a cada país participante la creación de un comite nacional que se encargase de recolectar y enviar las muestras para la feria. En el caso de España, la presidenta de la sección femenina —no la confundas con la homónima de la dictadura posterior— fue, no podía ser menos, la reina regente —su hijo Alfonso XIII era rey pero niño aún— María Cristina de Habsburgo —y no confundas a esta con la anterior reina, regente también, María Cristina de Borbón, la de la canción que luego se hizo famosa en Cuba—, así su majestad crea la Junta de Señoras y nombra vicepresidenta a la condesa de Superunda, como secretaria a Carmen Aviai de Eguilior y como vocales a la duquesa de Bailén, la duquesa de Tarifa, las escrtoras Emilia Pardo Bazán y Faustina Sáez de Melgar la condesa de Torre–Arias, la marquesa de Alquibra, Teresa Cos-Gayon —marquesa de Comillas— y algunas más1.

En Art and Handicraft in the Woman’s Building of the World’s Columbian Exposition, Chicago, 1893. publicado al año del cierre de la Expo, Isabel de Aguilera y Santiago, Duquesa de Veragua, parte del comite organizador, se queja, de una manera pasivo agresiva muy graciosa, de que su majestad no hizo caso a esta Expo hasta un par de meses antes, con lo que las muestras enviadas fueron más escasas de lo que a la duquesa le hubiese gustado. Continúa, en el registro feminista de la época —una queja sobre la situación de la mujer por cada seis elogios a lo bien que les trata el hombre— y, quizás, con ansia de dejar bien a España, relatando lo que se demostró en la feria y la situación de la mujer en los diferentes aspectos de la sociedad y el trabajo español de la época.

El comíte organizador español emitió un comunicado, recogido en boletines oficiales, en el que la «Junta de señoras, bajo la presidencia de S.M. La Reina Regente [solicita colaboración] para remitir obras literarias, labores y otros objetos debidos á la mujer á la Exposición de Chicago.»

Página web de literatura escrita por mujeres

Notas

  1. «Parece que S. M. la Reina Regente, accediendo á los deseos manifestados por la comisión de la Exposición de Chicago, se ha servido nombrar una junta de señoras, con el fin de remitir obras literarias, labores y otros objetos, para que las dotes de la mujer española sean conocidas y apreciadas por dicha Exposición.

    Las señoras nombradas, bajo la presidencia de S. M., son: condesa de Superunda, vicepresidente; secretaria, doña Carmen Aviai de Eguilior; vocales, duquesa de Bailén y duquesa de Tarifa; las eminentes escrtoras doña Emilia Pardo Bazán y doña Faustina Sáez de Melgar; condesa de Torre–Arias, marquesa de Alquibra, doña Teresa Cos-Gayon, marquesa de Comillas y algunas más.

    Es de esperar que las clases obreras de mujeres se presten á facilitar sus trabajos para que puedan ser remitidos á Chicago, quedando de este modo complacidos los deseos de S. M. la Reina, siempre dispuesta á cuanto pueda dar lustre á la nación española.»